son útiles.
No solamente cuando cocinan.
No solamente cuando cuidan niños.
No solamente cuando parecen fuertes.
Míralas cuando callan.
Pregúntales cuando cambian.
Escúchalas cuando dicen que están cansadas.
Y no le enseñes a Sofía que amar significa aguantar hasta romperse.
Enséñale que también puede decir:
‘Me duele.’
‘Tengo miedo.’
‘Necesito ayuda.’
Y procura que, cuando lo diga, alguien responda:
‘Estoy aquí.’
No cuando termine una reunión.
No cuando haya tiempo.
Ahora.
Con todo mi amor,
Mamá.”
Lloré durante mucho rato.
Después regresamos a la Ciudad de México.
Rechacé el ascenso