pasivos impagables y compromisos fiscales heredados de administraciones anteriores. Esta carga económica ahogaba cualquier intento de reactivación productiva.
Los acreedores locales ejercían una presión constante sobre los terrenos, buscando apropiarse de las hectáreas productivas mediante maniobras legales cuestionables que beneficiaban únicamente a las élites agrarias de la región.
El rol de don Severo en la región
Don Severo figuraba como el terrateniente más influyente y temido del valle, controlando los mercados locales y las rutas de comercio con mano de hierro. Su ambición no conocía límites cuando se trataba de