Durante las semanas siguientes fuimos juntos a nuestras citas médicas.
Finalmente, la evaluación de mi padre mostró cambios leves de memoria relacionados con la edad, sin evidencia en aquel momento de una demencia progresiva. Sus médicos recomendaron revisiones periódicas y hábitos saludables.
Mi propio estado de salud mejoró con el tratamiento y el seguimiento médico.
Y algo más cambió.
Mi padre y yo dejamos de tratar nuestro amor como si fuera un secreto.
Todos los domingos preparábamos la cena juntos.
A veces hablábamos de mamá.
A veces nos reíamos recordando