Pregúntale por qué permitió que creyeras que te había abandonado.
Volví a sentarme.
Debajo de la carta había una segunda hoja, doblada en cuatro partes.
La abrí.
Solo contenía una dirección escrita a mano y una frase:
«La entrada está en el antiguo almacén de la empresa. No vayas de día».
Miré el reloj.
Eran las ocho y veinte.
Y yo sabía exactamente dónde estaba aquel almacén.
Capítulo 3. La bodega 108
La antigua fábrica de los Mendoza se encontraba a las afueras de Querétaro, en una zona industrial que