seguir buscando la verdad, incluso cuando encontrarla significaba descubrir que las personas a las que más quería también podían fallarme.
Y aquella fue la última vez que pensé en la bodega 108.
Porque algunas puertas deben abrirse para que podamos descubrir lo que nos ocultaron.
Pero, una vez que conocemos la verdad, también debemos aprender a cerrarlas.
FIN.