LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

de las diez de la noche.

Las instalaciones estaban rodeadas por una reja alta. En la entrada había una caseta de vigilancia y una cámara nueva que no recordaba.

Me quedé al otro lado de la calle.

No podía entrar sin llamar la atención.

Entonces vi una pequeña puerta lateral, casi oculta detrás de unos contenedores. La recordaba de cuando trabajaba allí durante mis vacaciones escolares.

Me acerqué y probé la llave que me había entregado don Ernesto.

No encajó.

Probé la otra.

La cerradura giró.

Empujé la puerta y