LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

claves de acceso y quién tenía control sobre el sistema.

—Mi padre podría saberlo.

—Si está vivo.

La frase quedó suspendida entre nosotros.

Saqué la carta.

Ramírez la leyó dos veces.

Después miró la dirección que aparecía en la segunda hoja.

—Esta dirección no corresponde a la fábrica.

—¿Qué es?

El abogado se quitó los lentes.

—Una antigua casa de campo de tu padre. Está cerca de San Miguel de Allende. La vendió en los registros hace varios años, pero recuerdo que siguió pagando algunos gastos de mantenimiento.

—¿Cree que