LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

había sido clonada.

Me incliné hacia él.

—¿Quién era?

—No lo sé. Me pidió que fuera a una dirección para recoger los documentos. Cuando llegué, no había nadie. Solo encontré un sobre vacío.

—¿Por qué no me lo dijo?

—Porque no tenía pruebas de que la llamada fuera real y tu nueva defensa insistió en que dejáramos de investigar esa línea. Me equivoqué al no insistir más.

Miró el libro.

—Si estos documentos son auténticos, alguien manipuló los registros de la empresa. Pero también necesitamos saber cómo se obtuvieron las