LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

Mientras yo estaba en prisión, ellos habían tomado el control de la empresa, de la casa y de las cuentas.

Pero seguía faltando una pieza.

¿Por qué mi padre había desaparecido?

¿Por qué no había acudido a un hospital, a la policía o a un tribunal?

Y, sobre todo, ¿por qué había permitido que su hijo pasara tres años encerrado?

Ramírez guardó los documentos en una carpeta.

—Mañana iremos a la dirección de la carta. Pero no iremos solos ni sin avisar a las autoridades si encontramos indicios de un