delito.
—Está bien.
—Y una última cosa, Santiago.
—¿Qué?
—Si tu padre está vivo, puede que no sea la única persona que tenga miedo de lo que descubramos.
Capítulo 6. La casa al final del camino
Salimos de Querétaro a las seis de la mañana.
Ramírez conducía un automóvil discreto y llevaba copias de todos los documentos que habíamos reunido. Yo tenía el libro azul guardado en una bolsa cerrada y el sobre de mi padre dentro de la chamarra.
La dirección nos llevó hasta un camino rural rodeado de