LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

respiró profundamente.

—Recibí amenazas. Me dijeron que tenían documentos capaces de destruirte y que, si hablaba, harían lo necesario para que pasaras el resto de tu vida en prisión.

Sentí una mezcla de rabia y desesperación.

—¡Ya lo hicieron!

—Lo sé.

—¿Y por eso desapareciste?

Mi padre se sentó lentamente.

—La noche antes de que intentara entregar las pruebas, alguien entró en mi despacho. Me golpearon y me dejaron inconsciente. Cuando desperté, faltaban varios documentos y el sistema de seguridad había sido borrado.

Ramírez intervino.

—¿Denunció el ataque?

—No. Cometí