otro error. Creí que podría recuperar los documentos antes de que los destruyeran. Me fui a esta casa y empecé a reunir copias de todo lo que había guardado.
—Pero no fue a mi juicio —dije.
Mi padre me miró.
—Me dijeron que ya tenían controlados a los testigos y que, si aparecía, te acusarían también de haber participado conmigo en el fraude. Pensé que podría encontrar las pruebas y demostrar tu inocencia antes de que te condenaran.
—Pero me condenaron.
—Sí.
Su voz se quebró.
—Y cuando intenté regresar,