LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

otro error. Creí que podría recuperar los documentos antes de que los destruyeran. Me fui a esta casa y empecé a reunir copias de todo lo que había guardado.

—Pero no fue a mi juicio —dije.

Mi padre me miró.

—Me dijeron que ya tenían controlados a los testigos y que, si aparecía, te acusarían también de haber participado conmigo en el fraude. Pensé que podría encontrar las pruebas y demostrar tu inocencia antes de que te condenaran.

—Pero me condenaron.

—Sí.

Su voz se quebró.

—Y cuando intenté regresar,