en responder.
—Porque hay algo en esa carpeta que también me incrimina.
—Todo lo que hiciste te incrimina.
—Lo sé. Pero hay algo más. Algo que no te he contado sobre la noche en que papá desapareció.
Miré a Ramírez, que estaba sentado al otro lado de la habitación.
Activé el altavoz.
El abogado me hizo una señal para que siguiera hablando, sin prometer nada ni acordar una reunión clandestina.
—¿Qué ocurrió esa noche? —pregunté.
La voz de Mauricio se volvió apenas un susurro.
—Yo estaba en la casa. Vi