a mamá entrar en el despacho de papá. Llevaba una carpeta y una botella de agua. Discutieron. Después escuché un golpe.
Me quedé inmóvil.
—¿Qué hiciste?
—Entré cuando ella salió. Papá estaba en el suelo. Todavía respiraba. Quise llamar a una ambulancia, pero mamá me dijo que, si lo hacía, acabaríamos los dos en prisión.
—¿Y lo dejaste allí?
—No. Ayudé a sacarlo de la casa. Lo llevamos a un lugar donde un médico amigo de ella pudiera atenderlo sin hacer preguntas.
Mi padre, que había escuchado la conversación desde