LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

a mamá entrar en el despacho de papá. Llevaba una carpeta y una botella de agua. Discutieron. Después escuché un golpe.

Me quedé inmóvil.

—¿Qué hiciste?

—Entré cuando ella salió. Papá estaba en el suelo. Todavía respiraba. Quise llamar a una ambulancia, pero mamá me dijo que, si lo hacía, acabaríamos los dos en prisión.

—¿Y lo dejaste allí?

—No. Ayudé a sacarlo de la casa. Lo llevamos a un lugar donde un médico amigo de ella pudiera atenderlo sin hacer preguntas.

Mi padre, que había escuchado la conversación desde