señalaban pagos a proveedores que no podían acreditar los servicios facturados.
Y los registros bancarios permitieron seguir parte del dinero hasta empresas vinculadas a intermediarios que habían trabajado con Verónica.
La carpeta roja apareció una semana después.
Mauricio, acompañado por su abogado, la entregó a las autoridades y aceptó declarar sobre su participación.
Dentro había copias de mensajes, registros de acceso y una grabación de seguridad recuperada de un dispositivo antiguo.
La grabación mostraba a Verónica entrando en el despacho de mi padre la noche en que él sufrió el