revisando unos documentos.
—Papá, Mauricio volvió a sacar dinero de la empresa —le había dicho—. No deberías seguir cubriendo sus deudas.
Él levantó la mirada.
—No te metas en asuntos que no entiendes, Santiago.
Fue la última conversación que tuvimos antes de mi detención.
Durante el juicio, aquella frase regresó a mi memoria cientos de veces.
Me había preguntado si mi padre había dejado de confiar en mí.
Ahora abrí el sobre.
Dentro había una carta y una pequeña fotografía.
En la fotografía aparecíamos mi padre y yo frente a