Pero la información más importante llegó de Mauricio.
En una declaración formal, reconoció que había colaborado con Verónica en la creación de facturas falsas y en el movimiento del dinero.
También explicó que había permitido que utilizaran mis credenciales para ocultar su participación.
No intentó presentarse como una víctima inocente.
Aceptó que había cometido delitos y que debía responder por ellos.
Cuando me enteré, sentí una extraña tristeza.
Durante nuestra infancia, Mauricio y yo habíamos compartido la misma casa. Habíamos jugado en el jardín, celebrado cumpleaños y visto películas con