LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

madera había una marca rectangular, más clara que el resto.

Allí había estado el libro azul.

Saqué del bolsillo una pequeña fotografía de mi padre y mi madre.

La dejé sobre el escritorio durante unos segundos.

—Lo conseguimos, mamá —susurré.

No sabía si hablaba con ella, conmigo mismo o con el niño que había sido antes de perderlo todo.

Pero, por primera vez, no sentí que tuviera que demostrarle mi inocencia a alguien.

Ya no era el hombre que regresaba de prisión con una mochila vieja y una llave que