entre sus dedos.
Parte 2
El golpe de cristal contra el suelo fue pequeño, pero en aquel salón silencioso sonó como un disparo.
Vanessa se quedó inmóvil.
Su madre me miró sin comprender.
Lucas alternó la vista entre su esposa y yo.
Las damas de honor dejaron de sonreír.
Yo no levanté la voz.
No lo necesitaba.
Repetí en alemán, palabra por palabra, la frase que Vanessa me había dicho al entregarme el té.
Después la traduje al español.
—“¿Esta vieja bruja también espera beber el té de su nuera?