Ni siquiera lo merece.”
Un murmullo recorrió las mesas.
Vanessa abrió la boca.
—Yo…
Levanté una mano.
—Y unos segundos después dijiste: “Vieja tacaña”.
La madre de Vanessa se volvió hacia ella.
—¿Qué está diciendo?
Vanessa reaccionó por fin.
—Mamá, está sacándolo de contexto.
Sonreí.
—Excelente.
Miré a los invitados.
—Entonces explícanos el contexto.
Su rostro comenzó a ponerse rojo.
—Era una broma.
—¿Entre quiénes?
—Yo…
—Yo no estaba riéndome.
Silencio.
—Tampoco sabía que era una broma.
Vanessa buscó a Lucas con la mirada.
—Amor, dile algo.
Mi hijo parecía