Mi nuera me llamó bru-ja en alemán durante su boda. Creyó que yo era solo un ama de casa hasta que preguntó por la escritura

su maquillaje.

Lucas caminaba detrás.

No se acercaron a mí.

Perfecto.

No quería otra escena.

La fiesta terminó cerca de la medianoche.

Cuando el último grupo importante de invitados salió, me quité los zapatos debajo de la mesa.

Richard me miró.

—¿Cansada?

—Mucho.

—¿Arrepentida?

Pensé.

—Del apartamento no.

—No preguntaba eso.

Sabía qué preguntaba.

Si me arrepentía de haber expuesto a Vanessa.

—Preferiría que no hubiera ocurrido.

—Eso tampoco responde.

Suspiré.

—No.

Richard asintió.

—Yo tampoco.

Clara apareció con mis zapatos en una mano.

—Mamá.

—¿Qué?

—Te amo.

La miré