el capital inicial.
—Parte.
—Y que controlas el fideicomiso familiar.
La miré.
—¿Por qué hablamos de esto?
—Curiosidad.
—¿Sobre mí o sobre el fideicomiso?
Su sonrisa desapareció.
—Solo quiero conocer mejor a mi familia.
Era una buena respuesta.
Tal vez demasiado buena.
—Entonces pregúntame cuál era mi libro favorito de niña.
Parpadeó.
—¿Qué?
—O dónde conocí a Richard.
—Yo…
—O por qué dejé Frankfurt.
Tomé un sorbo de café.
—Curiosamente tu primera pregunta sobre “conocerme mejor” fue qué controlo económicamente.
Vanessa quedó en silencio.
—No te preocupes.
Sonreí.
—Es normal