delgada que la última vez que la había visto, con un rostro sereno, aunque marcado por el cansancio. Aun así, lo recibió con una sonrisa sincera.
—Llegaste —le dijo con tranquilidad.
No hubo reproches por la distancia ni preguntas incómodas. Solo unas pocas palabras que reflejaban la alegría de volver a verlo.
Mientras conversaban, comenzaron a surgir pequeños detalles que antes habrían pasado desapercibidos. El abrigo parecía demasiado ligero para la temporada, el calzado mostraba claros signos de uso y sobre la mesa descansaban varios sobres relacionados con consultas