las discusiones.
Pero también explicó algo que Valeria no había entendido.
Diego no solo se había acostumbrado a su dinero.
Se había acostumbrado al estatus de ser el hombre que podía disponer de él.
Romper esa dinámica significaba que él tendría que reconocer frente a su familia qué cosas eran realmente suyas y cuáles nunca lo habían sido.
Lo hizo de manera torpe.
Primero le dijo a su madre que no volviera a pedirle a Valeria pagos directamente.
Después aclaró que la tarjeta cancelada no sería reemplazada.
Y cuando doña