algo sencillo: nada de discursos, nada de insultos y nada de advertencias vacías.
Solo hechos.
Solo límites.
Solo aquello que Diego necesitaba entender antes de regresar.
—Firma únicamente si estás segura —le dijo el abogado.
Valeria respiró despacio.
Recordó la sala llena de cajas de regalos de boda.
Recordó a Diego diciendo que su madre y su hermana irían a Cancún.
Recordó los cuatro boletos cargados a la tarjeta adicional.
Recordó a doña Carmen dando instrucciones sobre la camioneta, la comida y la arrocera como si Valeria hubiera sido contratada