detuvo frente a la hacienda.
Mariana bajó primero.
Llevaba un vestido marfil sencillo, elegante, sin joyas ostentosas. El cabello recogido suavemente. La espalda recta. La mirada tranquila de quien sobrevivió a algo y no necesita gritarlo.
Luego bajaron 3 niños de 4 años.
Dos niños y una niña.
Mateo, Diego y Lucía.
Tenían el cabello castaño de Sebastián, sus ojos serios y el mismo hoyuelo pequeño en la mejilla izquierda que aparecía en las fotos infantiles de los Mendoza.
La música empezó a apagarse, como si hasta los violines
hubieran