entendido el golpe.
Doña Dolores se puso pálida.
Sebastián dejó de respirar.
Lucía tomó la mano de Mariana, miró al hombre del altar y preguntó con una inocencia que partió el jardín en dos:
“Mamá… ¿ese es el papá que vinimos a buscar?”
Y nadie pudo creer lo que estaba a punto de pasar.
PARTE 2
El silencio cayó sobre la hacienda como una copa rota.
Renata, vestida de novia, no miró primero a Mariana. Miró a los 3 niños. Luego miró a Sebastián. Y en ese segundo entendió algo