de amor, propósito y dignidad que quienes un día la miraron hacia abajo tuvieron que levantar la mirada para verla.
A veces, la mejor respuesta no es la venganza. Es sobrevivir sin volverse cruel. Es proteger a los hijos sin enseñarles odio. Es demostrar que un apellido puede comprar salones, flores y portadas, pero jamás puede comprar la valentía de quedarse
cuando amar cuesta.
Y esa tarde, mientras Lucía tomaba una mano de Mariana y otra de Sebastián, Mateo abrazaba a Nora y Diego corría hacia Andrés, todos entendieron algo