EL DÍA QUE MI MARIDO VOLVIÓ CON SU FAMILIA MILLONARIA, PEDÍ QUE ME ENVIARAN OTRO HOMBRE… Y TERMINÉ CASÁNDOME CON ALGUIEN QUE ÉL JAMÁS SE ATREVERÍA A OFENDER

hizo reír sin ganas.

—Desde que descubrí que puedo sobrevivir sin ti.

Su expresión se quebró.

Solo un instante.

Pero lo vi.

Esa misma tarde descubrí quién era Lu Zheng.

No porque él me lo dijera.

Fue el alcalde quien apareció prácticamente corriendo, con una cesta de fruta y una sonrisa tan exagerada que parecía dolerle la cara.

—¡Señor Lu! ¡Qué honor tenerlo aquí!

Lu Zheng seguía reparando una valla.

Ni siquiera levantó la cabeza.

—Buenos días.

El alcalde empezó a hablar de carreteras, subvenciones y oportunidades para el pueblo.