EL DÍA QUE MI MARIDO VOLVIÓ CON SU FAMILIA MILLONARIA, PEDÍ QUE ME ENVIARAN OTRO HOMBRE… Y TERMINÉ CASÁNDOME CON ALGUIEN QUE ÉL JAMÁS SE ATREVERÍA A OFENDER

aquel empresario llevaba más de una semana durmiendo bajo mi techo, comiendo mis verduras y recogiendo arroz hasta hacerse ampollas en las manos.

Esperé a que el alcalde se marchara.

Luego me planté frente a Lu Zheng.

—¿Por qué no me lo dijiste?

Dejó las herramientas sobre el suelo.

—Porque no me lo preguntaste.

—Te pregunté si eras contable.

—Y te dije que hacía algo parecido.

—¡Eso no es lo mismo!

Me miró seriamente.

—Tienes razón.

Su respuesta me desarmó un poco.

—¿Vas a marcharte?

—Si quieres que me vaya,