EL DÍA QUE MI MARIDO VOLVIÓ CON SU FAMILIA MILLONARIA, PEDÍ QUE ME ENVIARAN OTRO HOMBRE… Y TERMINÉ CASÁNDOME CON ALGUIEN QUE ÉL JAMÁS SE ATREVERÍA A OFENDER

situación, una vecina mayor apareció una mañana, me tomó de la mano y declaró que una mujer soltera no debía compartir techo con un hombre sin estar casados.

Yo le recordé que llevaba años viviendo sola y que nunca había venido a preocuparse por mí.

La mujer se quedó muda.

Sin embargo, aquella misma tarde Lu Zheng decidió trasladarse a una pequeña casa vacía al otro lado del camino.

—No quiero que tengas problemas por mi culpa —me explicó.

Le preparé un paquete con verduras, huevos y arroz.

—Entonces tendrás