EL DÍA QUE MI MARIDO VOLVIÓ CON SU FAMILIA MILLONARIA, PEDÍ QUE ME ENVIARAN OTRO HOMBRE… Y TERMINÉ CASÁNDOME CON ALGUIEN QUE ÉL JAMÁS SE ATREVERÍA A OFENDER

a pequeños restaurantes.

Contraté a dos mujeres del pueblo que necesitaban empleo.

Luego a un muchacho cuya familia había perdido su negocio.

Y, cuando los beneficios lo permitieron, compramos un pequeño tractor.

La primera vez que lo conduje, Lu Zheng corrió detrás gritándome que frenara.

Me reí tanto que casi me salí del camino.

Esa noche cenamos juntos bajo el porche.

La brisa llevaba el olor de los campos recién regados.

Lu Zheng dejó los palillos sobre la mesa.

—Lin Xia, ¿te acuerdas de lo que dije cuando llegué?

—Has