adelante.
Pero había aprendido algo que ninguna sentencia podía expresar completamente.
Una familia no se mantiene unida simplemente porque sus miembros compartan un apellido. Se construye cuando alguien escucha, protege y cumple sus promesas incluso cuando nadie está mirando.
Y aquella mujer, que durante años había esperado que su marido la eligiera, descubrió finalmente que la decisión más importante había sido elegirse a sí misma y proteger a sus hijos.