Durante tres años hice creer a un hombre con amnesia que yo era su esposa… el día que recuperó la memoria, huí embarazada con nuestros dos hijos

yo me convencí de que ya era demasiado tarde.

—Nunca era demasiado tarde para decir la verdad.

—Lo sé.

—¿Cuándo tuvimos relaciones por primera vez?

Preguntó.

Mi cuerpo se tensó.

No quería recordar aquello como una escena romántica.

No en esta conversación.

—Cinco meses después.

—¿Quién inició?

—Tú.

Adrian apretó las manos.

—¿Y tú sabías que mi decisión estaba basada en creer que ya éramos marido y mujer?

—Sí.

Silencio.

—Entonces no podía consentir con toda la información.

Mi garganta se cerró.

—No.

Decirlo en voz alta me hizo sentir