Durante tres años hice creer a un hombre con amnesia que yo era su esposa… el día que recuperó la memoria, huí embarazada con nuestros dos hijos

siempre parecía algo que había que ganar.

Mi padre se fue cuando yo tenía nueve.

Mi madre cambiaba de trabajo, pareja, ciudad.

Nada estable.

Adrian, después del accidente, se aferró a mí.

Dependía de mí.

Por primera vez alguien parecía elegirme siempre.

Aunque esa elección estuviera construida sobre una identidad falsa que yo había proporcionado.

No justificaba nada.

Pero explicaba por qué había sido tan difícil soltar.

Adrian, según me contó mucho después, trabajó con su terapeuta algo distinto.

La pérdida de control.

La humillación de descubrir que tres años