Durante tres años hice creer a un hombre con amnesia que yo era su esposa… el día que recuperó la memoria, huí embarazada con nuestros dos hijos

—Películas malas.

—Eso sí sabía.

—¿Cómo?

—Me obligaste a ver doce.

Sonreí.

—Entonces recuerdas.

—Recuerdo todo.

La sonrisa desapareció.

Él lo notó.

—No quería…

—Está bien.

Pausa.

—Tenemos que poder decirlo.

Yo también pregunté.

—¿Qué te gustaba antes del accidente?

—Trabajar.

—Eso es triste.

—Mucho.

—¿Nada más?

Pensó.

—Escalar.

—¿Qué?

—Montaña.

—Nunca me dijiste.

—No lo recordaba.

Ah.

Otra persona.

Otra vida.

Me di cuenta de que también él había perdido cosas durante nuestra falsa familia.

No solo libertad.

Partes de sí.

Durante meses nos vimos así.

Sin besos.

Sin