levantó la memoria USB.
—Miguel encontró registros. Pagos. Rutas. Nombres. Tu padre vendía información a los Vittori antes de morir. Yo solo limpié el desastre.
Dante no reaccionó.
Pero Marco, detrás de mí, murmuró:
—Madre de Dios.
Rafael continuó, cada vez más alterado:
—Miguel era un don nadie. Un chofer con moral. Quiso entregarlo todo a la policía. Yo intenté convencerlo. No escuchó.
Mi voz salió antes de que pudiera detenerla.
—Tú lo mataste.
Rafael giró.
Me vio tras la rejilla.
Sophie gritó:
—¡Mami!
Rafael apretó más el brazo alrededor