destruirte yo.
No lo mató.
No allí.
No frente a Sophie.
Esa fue la primera vez que entendí algo sobre Dante Moretti: su control era más peligroso que su violencia.
Rafael fue arrastrado por los guardias.
La memoria USB quedó en manos de Marco.
Bruno, en cambio, fue llevado en brazos por dos hombres enormes como si fuera un soldado herido. Sophie lloraba sin soltar mi cuello.
—Mami, Bruno no puede morirse.
—No se va a morir —dije sin saber si era verdad.
Dante nos miró.
—No se va a