quien mató a mi esposo.
La palabra esposo me golpeó otra vez.
Mateo no era solo una baja en una guerra silenciosa.
Era el hombre que Sofia recordaba como frío antes de irse al cielo.
El hombre que Isabel aún nombraba con dolor.
Y tal vez, solo tal vez, el hombre que yo había condenado demasiado rápido.
—Marco —llamé.
La puerta se abrió casi de inmediato.
—Jefe.
—Quiero todo sobre Mateo Cruz. Todo lo que haya. Archivos, teléfonos, informes, cámaras, pagos. Desde seis meses antes de su muerte hasta la