seis meses:
¿Y si la pérdida de visión de Lila no empezó dentro de su cuerpo?
Vincent no tenía respuesta.
Todavía.
Solo tenía el miedo de que fuera posible.
Y desde aquella tarde, ninguna comida servida frente a su hija volvería a parecerle completamente inocente hasta saber la verdad.