reporte. Mientras explicábamos lo sucedido y preparábamos las grabaciones, escuchamos una llave girar en la cerradura.
La puerta se abrió.
Era Beatriz.
Entró con su collar de perlas, su bolsa elegante y una expresión desafiante.
—¡Vengo a poner a esta mujer en su lugar! —gritó.
Pero entonces vio a los policías que habían acudido a tomar nuestro reporte.
Su sonrisa desapareció.
Y lo que sucedió cuando le pidieron que abriera su bolsa cambió para siempre nuestra familia.
PARTE 3
—Señora, necesitamos hablar con usted sobre un dinero que desapareció de