pequeña memoria, la sostuve entre mis manos durante mucho tiempo.
Esa noche conecté el dispositivo a mi computadora.
Los archivos seguían allí.
Encontré una grabación de mi madre preparando tamales en su cocina, unos meses antes de enfermar.
En el video estaba despeinada, llevaba un mandil floreado y se reía porque yo no conseguía extender correctamente la masa.
—Ay, hija, algún día vas a aprender —decía entre carcajadas—. Pero aunque se te quemen los tamales, siempre voy a estar orgullosa de ti.
Me eché a llorar.
Daniel se sentó a