Ayer vino el técnico a reparar las cámaras, pero olvidé avisarle a mi suegra. Hoy entró a nuestro departamento mientras trabajábamos y dijo: “Si mi hijo vive aquí, esta casa también es asunto mío”. Después abrió nuestros cajones y sacó dinero del congelador. Mi esposo llevaba meses diciendo que yo desconfiaba sin motivo. Esa noche le mostré la grabación, pero lo más doloroso no fue el dinero que faltaba… Advertisements

Beatriz utilizaba desde hacía años.

Cuando le pregunté a Daniel si su madre había estado allí, negó con la cabeza.

—Seguramente moviste tus cosas antes de salir.

Pero yo sabía perfectamente cómo había dejado todo.

Dos días después ocurrió algo peor.

En el congelador guardábamos un sobre impermeable con dinero en efectivo. Eran 90 mil pesos, producto de unos ahorros y de la venta reciente de unas máquinas del antiguo taller de costura de mi madre.

Planeábamos depositarlos en el banco y destinarlos al enganche de una casa.

El sobre