en el colegio.
Peleas.
Insultos.
Una profesora me llamó.
Cuando regresamos, le pregunté:
—¿Qué ocurre?
—Nada.
—Mateo.
—Nada.
—¿Estás enfadado?
—No.
—¿Con Adrian?
Lanzó un lápiz.
—¡Dijo que iba a ser mi papá!
Ahí estaba.
Se echó a llorar.
—¡Yo ya les había dicho a todos que iba a tener papá!
Lo abracé.
—Lo siento.
—¡Tú lo escogiste!
Dolió.
Pero era cierto.
—Sí.
—¡Lo escogiste mal!
—Sí.
No me defendí.
Mateo lloró contra mí.
—¿Y si escoges mal otra vez?
—Puede pasar.
Me miró horrorizado.
—Mamá.
—No te voy a