Mi prometido olvidó colgar la videollamada y escuché cómo planeaba dejarme sin casa después de la boda… así que cambié el guion de la ceremonia

legales y personales contigo de una forma que ambos entendamos.

Pausa.

—Y porque me haría feliz llamarte esposa, pero seguiré aquí si prefieres no hacerlo.

Respiré.

—Eso es mejor.

Antes de aceptar, hicimos algo poco romántico.

Reunión con dos abogados.

Uno suyo.

Uno mío.

Acuerdo prenupcial.

Bienes separados.

Gastos compartidos claramente.

Herencias protegidas.

Nada de poderes amplios.

Nada de cláusulas escondidas.

Daniel leyó todo.

—¿Quieres modificar algo?

preguntó mi abogada.

—Sí.

Me tensé.

—Quiero que quede claro que cualquier ayuda futura a los hijos de Elena será voluntaria y no