probablemente la mayor diferencia entre mi vida antes y después de aquella videollamada.
Antes pensaba que aguantar era una virtud.
Había aguantado la muerte de mi hermana.
Criar tres niños.
Problemas económicos.
Soledad.
Turnos dobles.
Enfermedades.
Pensaba:
Yo puedo con todo.
Entonces Adrian apareció y me ofreció algo que parecía descanso.
Y yo quería tanto descansar que algunas preguntas me parecieron desconfianza innecesaria.
No lo eran.
La fortaleza no consiste solo en soportar.
También en revisar.
Preguntar.
Decir no.
Irte.
Pedir ayuda.
Contratar una abogada.
Leer un anexo.
Tardé mucho