en silencio.
Ada salió llorando.
Gabriel intentó seguirla, pero ella se volvió y gritó delante de todos:
—¡Tú me prometiste que Nina acabaría aceptándolo todo!
Aquella discusión se convirtió en el nuevo tema favorito del grupo.
Paula me la contó una tarde, mientras tomábamos café.
Esperó alguna reacción de mi parte.
Pero solo pregunté:
—¿Y cómo te va en tu nuevo trabajo?
Ella me miró sorprendida.
—¿Eso es todo lo que quieres saber?
Asentí.
Porque, por primera vez, las peleas de Gabriel y Ada ya no me parecían parte de