los tres audios principales en un solo mensaje.
Lo envié al teléfono de mi hermana mayor en León junto con mi ubicación en tiempo real y una sola frase escrita:
«Me tienen encerrada y encadenada. Ayúdame, por favor».
(Continúa leyendo en la siguiente página…)
Pasé toda la noche sentada al borde del colchón, vigilando la respiración pesada de Rodrigo y contando los minutos en el reloj de pared.
A las siete de la mañana, la casa comenzó a despertar. Rodrigo abrió los ojos, me quitó la cadena con una advertencia