Mi esposo me encadenó en Año Nuevo para obligarme a cocinarle a su familia: la foto que envié a medianoche lo cambió todo

a compensación alguna para él. Rodrigo tuvo que enfrentar un proceso penal con medidas cautelares estrictas y su madre quedó fichada ante las autoridades judiciales. Jamás volví a poner un pie en Querétaro.

Con el paso de los meses, y gracias a los cuidados médicos y la tranquilidad familiar, mi padre superó la etapa crítica y recibió el alta médica para volver a su hogar.

El 31 de diciembre siguiente celebramos el Año Nuevo en el comedor de mis padres en León.

Éramos solo cinco personas alrededor de una mesa