de diciembre, a las cuatro de la tarde, mi madre llamó desde León:
—Mija… tu papá tuvo otro infarto. Está en terapia intensiva con respirador. El cardiólogo nos dijo que las próximas horas son críticas. Si quieres alcanzar a verlo consciente, tienes que venir ahora mismo.
Compré un boleto de autobús por internet para salir a las siete de la noche. Pero cuando bajé con la maleta, Teresa me interceptó en el pasillo de la cocina:
—¿A dónde crees que vas con esa maleta? ¿Y quién va a preparar la